Cepas de Jabali

22 julio, 2016 Relatos de Caza

El jabalí europeo (sus scrofa) ha colonizado, por migración natural o intervención humana, extensos territorios de casi todo el mundo merced a su increíble adaptabilidad a los diversos climas, alimentación y condiciones de vida. Pertenece a una de las muchas especies de la familia de los cerdos (suidae) y es el ancestro del doméstico. Puede alcanzar los 150 kilogramos, altura de 1 metro hasta la cruz y pelo de color negro con algunos blancos en la adultez. Aunque herbívoro por naturaleza, en épocas de hambruna ingiere gusanos, ratas y hasta ganado menor, como ovejas y cabras. Entre otros detalles, el largo y recto hocico, la notable caída de ancas y la crin de largas cerdas que puede erizar para acrecentar su aspecto feroz, determinan la pureza genética.
Nuestro país no escapa a la regla. Uno de los visionarios a quienes los cazadores deportivos aún le debemos justo homenaje fue don Pedro Luro, médico y diputado en 1884, fundador de grandes saladeros para exportación de carne vacuna. Entre 1904 y 1906 introdujo desde Europa a los primeros jabalíes (sus scrofa) y ciervos colorados, (cervus elaphus) que protegió dentro de un cercado de 800 hectáreas dentro de su estancia de 23.000, ubicada en el departamento Toay de la provincia de La Pampa. Fue el creador del primer coto de caza del país, al que llamó Establecimiento San Huberto en homenaje al Patrono de los cazadores. Sin embargo, el encierro no fue suficientemente eficaz, ya que los astutos suidos, utilizando sus largas y potentes jetas, poderosos colmillos y fuertes amoladeras, hozaron por debajo de las alambradas ganando su libertad y dispersándose por gran parte del territorio pampeano, desde donde emigraron hacia las provincias vecinas. Cabe destacar que los que habitan el Neuquén provienen de San Huberto, desde donde fueron trasladados a la Estancia Collun – co entre los años 1917 y 1922. Bueno sería medir la magnitud de la travesía que demandó meses de duro trajinar en carretas tiradas por bueyes. Desde ambos Estados provinciales y con los años, se esparcieron por los territorios de Río Negro, Chubut, San Luis y Mendoza entre otros.
Los ejemplares arribados desde el otro lado del charco a la entonces Gobernación Pampeana, fueron seleccionados por su garantizada pureza genética, característica que a posteriori de la fuga perdieron merced a la cruza con los cerdos domésticos, (sus domesticus) con quienes compartían territorio. Los primeros contactos entre ambos parientes se convirtieron en rutina cuando los silvestres localizaron a los pequeños criaderos rurales que alimentaban a sus porcinos a campo, favoreciendo el apareo. Como consecuencia no deseada, las características originales fueron seriamente afectadas, desarrollándose no pocas piaras bastardas. Para los deportistas que frecuentamos los cazaderos tradicionales, no es sorpresa toparse con bestias de diverso pelaje, desde blanco hasta rojizo. Sin embargo, el predominio de los genecepas de jabali ms originales evitó que se modifiquen sus hábitos gregarios, instintos agudos e implacable instinto salvaje cuando se siente acosado. Quienes hemos practicado la caza con jauría, comprobamos que su carácter indómito no difiere de los puros cuando enfrenta a los perros.
Uno de los ejemplos de mutación morfológica en nuestro medio se manifiesta en llamado cimarrón o chancho alzado, que ocupa una extensa región de la costa bonaerense en la latitud donde se confunden el Atlántico y el Río de la Plata, una franja ribereña inundable por las mareas, que se ha convertido en hábitat de miles de cerdos domésticos provenientes del azar.
En efecto, hace más de medio siglo una Empresa – criadero de porcinos ubicada en las cercanías de la localidad de Punta Indio, al sur de la ciudad de La Plata, presentó quiebra y sus directivos se esfumaron. El Encargado, con centenares de animales encerrados, hambreados, furiosos y a punto de destrozar las instalaciones, decidió liberarlos. Obviamente, los vecinos no perdieron la oportunidad de capturar a cuantos pudieron, aunque buena parte se internó en los cangrejales cercanos donde hallaron refugio seguro, ya que es tierra cuasi intransitable. Desde allí, siempre en busca de nuevos horizontes y sustento, se dirigieron hacia el sur, alcanzando en pocas décadas las proximidades de Villa Gesell. Millones de hectáreas infértiles se convirtieron de pronto en un cazadero de bestias tan fieras como el jabalí puro, si bien el lance exige el uso de caballos, perros y baquianos que conozcan los peligrosos pantanos, guadales y ciénagas.
Estas reproducciones contra natura motivaron mutaciones morfológicas notables: se acortó el hocico, aumentó el tamaño del apéndice nasal, se redujo el cerdamen sobre el cuello, las patas se alargaron, disminuyó el largo del cuerpo, los colmillos – aunque largos – aparecen con el arco menos pronunciado y las orejas se modificaron. Muchas camadas nacieron sin la característica librea rayada, y ya maduros, con los pichicos – pezuñas que crecen a pocos centímetros por sobre las plantales – atrofiados, restándole una importante herramienta de tracción en la carrera y firmeza en los combates. No es menos importante destacar que buena parte de la población de jabalíes cruzados se han infectado con triquinosis, afección parasitaria causada por un nemotodo que en los humanos se aloja en el intestino y genera larvas que ocasionan trastornos musculares, articulares, cefaleas e inclusive la muerte. Por ese motivo y sirva como seria advertencia, es imprescindible antes de consumir su carne, someterla a una intensa cocción que supere los 100° centígrados en toda la masa cárnea, y de ser posible analizar previamente una muestra en laboratorio, preferentemente extraída de la lengua o la entraña.
Afortunadamente se conservan – remotos – algunos espacios silvestres alejados de centros poblados donde la raza ha mantenido sus características originales, y donde aún pueden lograrse trofeos importantes que, lamentablemente, cada día son más escasos. Por otra parte, algunas Estaciones de Cría han incorporado ejemplares puros que reproducen aceleradamente gracias a su prolífera y rápida gestación, a fin de ser liberados o vendicepas de jabali facoquero 2dos a cotos de caza en los que, según muestreos calificados, se percibe un repunte en la recuperación de la herencia. Como en el caso de los ciervos, los cotos privados devolverán a las generaciones futuras el esplendor perdido.
Las condiciones ambientales y climáticas motivan además, diversos matices en la complexión, que acrecen o desmerecen el aspecto de una cabeza tratada por el taxidermista. En el hábitat serrano, con piso pedregoso, compacto y frecuentemente cubierto por arenas volcánicas corrosivas, los dientes de la mandíbula superior crecen más cortos y vigorosos, y los inferiores más largos y robustos; también la trompa, apoyando aquello de que la función hace al órgano, se modifica ahusándose notablemente; los remos anteriores más largos y los posteriores más cortos, facilitan la trepada y descenso de laderas; los crudos inviernos cordilleranos han favorecido el crecimiento de una fina lanilla debajo de la pelambre natural, que le permite resistir temperaturas extremas. En las montañas pobres en vegetación, la necesidad de detectar enemigos lejanos ha mejorado su miopía congénita, lo que dificulta la tarea venatoria.
En el bosque de llanura – en cambio – la vegetación enmarañada siempre cercana, debilitó su alcance visual impidiéndole distinguir objetos o movimientos más allá de pocos metros; el piso inconsistente y pastos de fácil masticación modifican la estructura dental presentando caninos débiles, largos y afilados, mientras que la pelambre – que muda anualmente – se torna rala y con la crin gruesa e hirsuta. El feroz trashumante alcanza 1,20 mts. de largo, 0,65 mts. de alzada y 85 a 120 kilos de peso en estado adulto, aunque se han detectado ejemplares de 150 o más. Omnívoro, consume el 90% de vegetales y el resto de proteínas (ratas, lagartos, reptiles y hasta ovejas). El olfato es uno de los más desarrollados entre los mamíferos: puede descubrir tubérculos como trufas, papa de monte o gusanos que se encuentran a varios centímetros de profundidad. El oído es superlativo, ya que logra detectar sonidos inaudibles para el hombre a grandes distancias, y a sus enemigos naturales a más de 200 metros. Las jabalinas son multíparas y conciben regularmente entre cuatro y seis jabatos, aunque su sobrevivencia depende de los predadores circunstanciales. Así, en las regiones con abundancia de grandes y pequeños carniceros – puma, gato montés, zorro, perros salvajes, etc. – la mortandad es alta y apenas sobrevive el 30% de las camadas. El género no posee glándulas sudoríparas, motivo por el cual es tan afecto a los baños de barro, que entre otras propiedades regula la temperatura corporal y se relaciona con la actividad reproductiva y la selección natural, ya que la cobertura lodosa – además de protegerlo contra las sabandijas – garantiza la persistencia de los olores sexuales. Ha evolucionado – en base a los extraordinarios sentidos apuntados – facultades extraordinarias para detectar agua y alimento, a los que llega desplazándose entre 5 y 20 Kms. en una noche. En época de celo los verracos o machos adultos alejan a los jóvenes luchando furiosamente por la posesión de las hembras y el control de su feudo, que limitan con sus excrementos y orines. La audacia para asaltar sembradíos cercanos a las viviendas humanas, sumada a su accionar depredador de ganado ovino, caprino, etc., lo señala como una de las 100 especies más dañinas del mundo (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). Vale recordar, aunque resulte redundante, la necesidad de aceptar a la caza deportiva – por esencia selectiva – como una herramienta eficaz para controlar a esta especie silvestre que ha desbordado la capacidad del hombre para hacerlo. Sirva como acotación y prueba, lo que sucede en Berlín, Alemania, doncepas de jabali enanode el Ayuntamiento autorizó recientemente la caza de 10.000 (diez mil) jabalíes DENTRO DE LA ZONA URBANA DE LA CIUDAD!!!. Los suidos, acosados por la creciente expansión demográfica que estrechó su hábitat, han mutado en algunas regiones su natural recelo hacia el hombre, convirtiéndose en invasores que merodean las calles citadinas, irrumpiendo en los basurales, jardines y cementerios, y provocando frecuentes accidentes de tránsito. Esto a pesar que a través de la actividad deportiva y comercial se cazan, solamente en la jurisdicción de la provincia capital, nada menos que 3000 jabalíes por año, mientras que la población del país sobrepasa los 600.000 mil. Mientras sigamos expandiendo ciudades, destruyendo bosques, construyendo nuevos caminos, represas, aeropuertos, etc., el próximo siglo – un instante en la historia – nos hallará implementado la solución final de muchas especies silvestres.
La cercanía hereditaria del jabalí con el cerdo doméstico ha provocado no pocas confusiones, ya que su aspecto se asocia con algunos parientes lejanos. Tal es el caso del facocero, facóquero africano o jabalí verrugoso (phacocherus africanus) por las excrecencias que desarrolla en la frente. Este imponente animal exhibe dos descomunales colmillos superiores alunados que suelen superar los 50 centímetros de largo; habita el Continente Negro desde el territorio Sub Sahariano hasta Sud África; es vegetariano pero ocasionalmente se alimenta de carroña, llega a pesar 150 kilos y se adecua a terrenos arenosos, húmedos o áridos. Por sus excéntricas defensas, aspecto feroz y defensas sobresalientes, constituye uno de los trofeos irresistibles para quienes disfrutan de safaris africanos. Enemigo acérrimo del leopardo, suele presentar batalla y salir airoso de la contienda.
El jabalí enano (sus salvanius) es un pequeño primo del scrofa también conocido como pygmy hog, solo mide 0,60 mts. de largo, pesa alrededor de 12 kilos y habita las praderas de algunos países asiáticos como Nepal e India. Apenas superviven 150, cifra que lo coloca al borde la extinción; el lomo, con notable inclinación hacia las ancas, y el cuerpo en forma de bala, lo hacen una joya faunística que en estado salvaje apenas resiste en el Parque Nacional de Manas, India. El zoológico local de Assan es el único en el mundo que mantiene un espécimen en cautiverio.
El jabalí babirusa (babyrousa) es originario de Indonesia e Islas Célebes, y su nombre significa puerco – ciervo; se caracteriza por sus gigantescos colmillos que crecen curvados hacia atrás y arriba y que al desarrollarse en forma desmedida en forma de círculo suelen perforar el maxilar superior; mide 0,80 de alto y pesa más de 100 kilogramos; vaga en manadas numerosas, cerca del agua, con un macho dominante y una hembra con la última cría. Como otras especies se halla amenazado: solo quedan unos 4000 ejemplares.
El jabalí barbudo (sus barbatus) habita las intrincadas selvas de Filipinas, Borneo y Sumatra, donde mora en lo profundo de bosques y sabanas tanto de día como de noche; posee un largo mechón de cerdas, que le dan su nombre, en el extremo inferior del hocico, mide hasta 1,50 mts. cepas de jabali cimarronde largo y pesa entre 80 y 110 kilos; las patas son largas y delgadas, tiene dos verrugas simétricas a cada lado de la frente, muy poco pelo en el cuerpo y suelen seguir a los grupos de monos Macacos, al acecho de los restos de frutas y semillas que dejan caer desde sus comederos en lo alto de los árboles; es altamente agresivo y osado y puede enfrentar con éxito a los grandes predadores. Su creciente deterioro cuantitativo se debe a que su carne – sabrosa – alimenta a las comunidades indígenas y se comercializa en los mercados populares.
El jabalí javanés, o Javan Pig (sus verrucosus), es gran mamífero que supera los 200 kilos y una alzada hasta de 1,20 metros. Originario de Java se extendió por varias Islas del Pacífico Sur, y como otros suidos, su carne apetitosa y relativa mansedumbre lo han puesto en la mira de los clanes humildes, ubicándolo, también, en la penosa lista de animales en peligro.
El jabalí de Río o potamóquero, originario de Madagascar, también se desplaza por selvas y prados de día o de noche, posee el pelo rojizo, corto, brillante y con una franja clara desde el testuz hasta la cola; en la cabeza contrasta nítidamente una especie de antifaz negro con aureola blanca alrededor de los ojos. Sus patas rematan en pezuñas con dedos pares, detenta numerosas verrugas en la frente, crin larga y blanca y una borla del mimo color en cada oreja. Alcanza los 150 kilogramos y sus colmillos 17 centímetros. Habita las márgenes de ríos y son grandes nadadores.
El jabalí Ibérico, originario de España y Francia, es un suido de 110 kilos, cerdas coloreadas con tonos indefinidos, hocico ahusado y patas largas y delgadas. Estudios de restos fósiles datados entre los años 1500 y 1550 por científicos españoles, han comprobado que el genoma parcial del cerdo español apenas ha variado en los últimos cinco siglos, demostrando que vivió allí antes de la llegada del jabalí europeo a la Península Ibérica.
Entre otras, existen varias sub especies que podríamos agregar a la lista, como el Attila, oriundo de Rumania y Hungría, uno de los más corpulentos que existen, ya que supera los 200 kilos; el usuricus de Japón; el Jabungo de España, el meridionalis de Cerdeña y el majorí de Italia.
Como vemos, nuestro compadre criollo también tiene su historia…
cepas de jabali vietnaminta