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Pecari - Habitat y Costumbres

                                                

Se trata de un una especie de mamífero porcino, artidáctilo que en nuestro país tiene su hábitat natural en las provincias del norte y centro, predominantemente en Salta, Jujuy, Formosa, Chaco, Misiones, Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero, Córdoba y norte de San Luis, aunque lentamente comienzan a expandir su territorio a favor de la protección y no de la conservación, que,-- como hemos apuntado en otras notas – produce más perjuicios que beneficios.
En efecto, la proliferación incontrolada de la especie ha provocado -- en regiones puntuales -- la reacción de los productores que ven afectados sus intereses agropecuarios por su desmadre cuantitativo.
Su denominación varia según la región en que habita: tateto, morito, chancho de monte, picudo, etc.Pecari de Collar
                                       Tiene cierta semejanza con su pariente jabalí, aunque muestra  diferencias morfológicas notables.
En primer lugar sus colmillos superiores no se revuelven hacia arriba sino que crecen hacia abajo como los cánidos. Además su tamaño es mucho menor, ya que aún el más corpulento – el labiado -- .apenas sobre pasa los 50 ó 60  kilogramos. Como característica destacada posee una glándula secretora en el lomo, que los primeros naturalistas que nos visitaron en el siglo XVIII confundieron  con un ombligo, motivo por el cual por aquello tiempos se lo denominó cerdo de dos ombligos. Esta glándula desprende una sustancia espesa y olorosa que impregna a los arbustos, pastos y árboles como señal territorial y reclamo en época de celo.
La especie se compone de dos sub-especies bien diferenciadas: el PECARI DE COLLAR ( Dycotiles torquatus ) y el PECARI LABIADO ( Dycottiles labiatus )
El primero de unos 40 a 45 ctms. de alto y alrededor de 90 de largo, es de color pardo negruzco, con pelos blancos que salpican el manto. Pesa entre 20  30 kilos y en la cruz del lomo poseen una crin de cerdas más largas que erizan en señal de alarma o durante sus frecuentes peleas. Se denomina del collar por un ostensible collar de cerdas blancas que circunda su pescuezo.
El labiado se caracteriza por la mancha de cerdas blancas en forma de triángulo que tiene el vértice en la comisura de los labios, y se extiende unos 10 ó 15 centímetros hacia el cuello. Es más corpulento, ya que puede superar los 60 kilogramos con una alzada de 50 a 60 cmts. y 1.00 1,20 mts. de largo.
Su pelaje es similar al de su pariente, si bien su hábitat no se superpone, ya que solo se lo encuentra – muy escasamente –en el norte-norte del país.
Su carne exquisita lo ha colocado a la cabeza de los más perseguidos por los lugareños.

De hábitos gregarios, se desplazan generalmente en manadas numerosos que suelen superar los 30 ejemplares, lo que les da más probabilidades de superar a sus enemigos naturales, perros, yaguaretés, ocelotes, gatos monteses, etc.
Son extremadamente feroces enfrentando a sus enemigos o combatiendo entre ellos, como también atacando al hombre cuando lo acosa con perros.
Entre sus tretas para esquivar peligros o descansar, suele esconderse dentro de los trocos de árboles caídos ahuecados por el tiempo.
Las piaras, durante sus desplazamientos, rechinan al unísono los dientes como señal de peligro o con el fin de amedrentar a su rivales.
Viven exclusivamente en zonas boscosas, eligiendo como “dormideros” a los matorrales espinosos inaccesibles para quienes no están protegido, como ellos, por una gruesa coraza contra las espinas.
Se aparean hasta dos veces al año y las hembras paren camadas numerosas que, no obstante, son diezmadas rápidamente por sus enemigos naturales, hambruna, falta de agua etc. Los cachorros, como el jabalí, tienen hasta el año de vida la librea con rayas de color ocre- amarillo.

La especie, originaria de América, se extiende desde Méjico hasta el centro de nuestro país, sin que asome – por el momento – peligro alguno para su existencia.
La caza esta autorizada en algunas provincias, con limitaciones de vedas y cantidades.       
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